Los Rockets cada vez más cerca

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Se acuerdan cuando todos se asombraron porque Houston vendió entradas para el Game 5. Pues, no solo llegaron sino que lo dominaron. Y es que aunque el cansancio dice presente en ambas conferencias, ayer los Rockets resistieron más que los campeones defensores y colocaron la serie a su favor, 3-2.

Houston está a ley de un juego para pasar a la final de la NBA, pero para eso tendrían que repetir la dosis de ir a bailar a la casa del trompo, Oakland. De lo contrario, regresarían a casa (el lunes) para el ‘jaque mate’ en su territorio. Sería un escenario soñado para quienes no llegan a la final hace décadas.

foto rocjkets

Los Warrrios en la angustia

En un escenario que pocos esperaban, son los actuales campeones de la NBA los que representan, en este momento, la cara de angustia y el miedo a caer. Los Rockets demostaron que son capaces de robarle el show aun con el mal servicio de James Harden anoche, 0-11 en triples y 19 puntos.

Ambos equipos lucían cansados, pero los jugadores de Mike D’Antoni tuvieron que echar el resto, ya que volvió a reducir la rotación a siete hombres. Aunque eso sí, el banco local fue más corto, pero efectivo que el visitante. Para Houston sumó 33 puntos, por cuatro de los suplentes de los Warriors. Steve Kerr empleó cuatro reservas, pero sin productividad.

El factor Gordon

A falta de poco más de un minuto, el marcador estaba 95-94 para los locales. Entonces Chris Paul con 20 puntos en la noche, 18 de ellos en el segundo cuarto y lesión del “hamstring” que le hace ser duda para el sábado, erró su tiro. Quinn Cook hizo lo propio desde el triple, Harden le copió. Nadie podía encestar, tampoco Stephen Curry, con 10 segundos por jugar. Trevor Ariza alargó el suspenso con un tiro libre de dos anotados (96-94).

Entonces Eric Gordon, que había lanzado a los suyos poco antes con un triple para el 95-91, contestado por Draymond Green (95-94), cerró la contienda desde el tiro libre.

Él no falló, como sí lo había hecho a medias Ariza, como si lo hizo Green instantes antes con una pérdida de balón demoledora.

Esos cinco puntos finales de Gordon le dejaron un total de 24, el mejor de los Rockets. Kevin Durant, con 29 puntos, lideró a unos Warriors que nunca llevaron una ventaja superior a los cuatro puntos, que volvieron a no poder contar con Andre Iguodala, aunque sí con Klay Thompson, y que se juegan todo, absolutamente todo, este sábado, en el Oracle Arena. El mismo que les coronó en 2017 como campeones de la NBA.

Pero los Warriors conocen el escenario, en 2016, en las Finales del Oeste, levantaron un 3-1 en contra, le dieron la vuelta y ganaron 4-3 a los Thunder para entrar en las Finales, que luego perderían contra los Cavs. Cleveland les remontó, precisamente, luego un 3-1 en contra.

Curry cree en su team

“Estamos bien de ánimo considerando la situación. No está todo perdido. Jugamos bien esta noche, pero no lo suficientemente bien”, señaló Stephen Curry a los medios tras la derrota. El de los Warriors fue víctima de un bailecito de Chris Paul tras un tiro de tres, algo que Steph encajó sin problemas. “Si tú te bamboleas sobre alguien tienes que estar preparado para que luego te pase a ti”.

Kerr, optimista

Las alarmas pueden sonar en el vestuario de los Warriors, pero de puertas hacia afuera, todo es calma para seguir la serie ante los Rockets. Steve Kerr nadó en la dirección de Curry y evitó dramas prematuros. “Me siento bien por dónde estamos ahora”, apuntó después de 3-2.

Puede sonar a loco, pero si nos tranquilizamos estaremos bien”.

Huir de los nervios es la primera receta que da Kerr para afrontar el Game 6 y hacer que no sea el último de la temporada. Y el hambre lo nota en sus hombres. “Creo que están enfadados. Como debería ser. Son competidores”.

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