Los más divertidos en Las Mayores

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Cuando un fanático del béisbol visita el parque quiere disfrutar un juego de calidad que incluya jonrones, bases robadas, atrapadas inimaginables y diversión. Muchos peloteros son buenos a la hora de crear este tipo de jugadas, que llena de pasión a los espectadores, pero no todos tienen ese talento innato que mete la diversión y el asombro en cada jugada.

ESPN hizo la lista de los más divertidos de las Grandes Ligas, basado en el espectáculo que brindan y no necesariamente en los mejores de la posición. Veamos los All Fun Team.

Javier Báez, segunda base

Indudable que el puertorriqueño Javier Báez es ahora mismo el pelotero más divertido de la MLB. Es único y por eso le apodan ¨El Mago¨. Ciertamente, hace magia con sus manos cual si fuera truco de sombrero. No importa si es con el bate, con el guante, con el corrido de piernas o con su peculiar deslizamiento la magia va incluida.

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Javy brilla más en las Grandes Ligas desde su participación en el Clásico Mundial del 2017 en el que jugó con intensidad, se engrandeció e integró su estilo en el equipo.

Yasiel Puig, jardinero

¿Acaso existe un jugador más excéntrico? No. Puig llegó a Las Mayores en el 2013 con una intensidad inigualable que hizo que los fanáticos lo convirtiesen en fenómeno. Sin embargo, fueron las mismas excentricidades las que opacaron su talento y tocó fondo en el 2016, cuando fue enviado brevemente de regreso a las Menores.

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No obstante, regresó más maduro, enfocado en el juego y aunque todavía no ha explotado en todo su potencial, siempre encuentra la manera de dañar al rival, sino con un batazo oportuno, con un fildeo espectacular o un disparo de leyenda desde las profundidades de la pradera derecha. Su peculiar estilo incluye el gesto de lamer el bate como un lollipop o conectar un sencillo y soltar el madero con el alarde quien disparó un cuadrangular.

Bryce Harper, jardinero

Harper es el jugador que más llama a devolverle la diversión al béisbol. Cuando Donald Trump apeló en su campaña en el 2016 ¨ “Hagamos a América Grande de Nuevo”, Harper lo transformó para activar a sus colegas “Hacer el Béisbol Divertido de Nuevo”.

La realidad es que era su manera de alzar su voz en contra de nuevas reglas que matan la pasión y emoción del juego y solo alimentarían a los enemigos del béisbol, esos que lo llaman lento y aburrido.

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Esa voz de alerta de Harper la lleva al terrero y en cada jugada devuelve la diversión y lo hace de manera intensa, como si en cada acción le fuera la vida a su deporte.

Algunos dicen que es un pelotero inflado. Novato del Año en el 2012 y Jugador Más Valioso en el 2015, sus números han bajado desde entonces, pero no así su entrega sobre el terreno, aunque no es el jugador que algunos proyectan para ganar 400 millones en la próxima agencia libre.

Willson Contreras, receptor

El caribeño juega con los Cachorros implementando su intensidad incomparable y celebra con eufóricos gestos lo mismo un cuadrangular, que un disparo a segunda para capturar a un corredor en intento de robo.

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Contreras es divertido porque es atrevido, pero no le falta el respeto al juego. El venezolano disfruta cada acción y así lo expresa, tampoco rehúye a la controversia fuera del terreno, en las redes sociales o ante los medios.

Eric Hosmer, primera base

El de los Padres de San Diego es uno de los hombres que juega la pelota con mayor intensidad en todo el béisbol. Es un corazón con un mascotín de primera base.

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A cada acción le pone el 150% de esfuerzo. Pelea un elevado de foul entre el público hasta el último momento, como si fuera el último out de la Serie Mundial o enfrenta roletazos endemoniados con la seguridad con que un matador se planta frente al toro.

Nolan Arenado, tercera base

Aunque de pocas palabras, su bate y su guante hablan por la tercera base de los Rockies de Colorado. Se ríe poco y hasta parece estar enfadado, pero mantiene su concentración en lograr la perfección en cada acción. Y eso, precisamente, es lo que lo hace divertido.

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Es un ministro de la defensa y lo que antes le llamaban jugar la pelota con pimienta.
Es el hombre capaz de anotar con un corrido arriesgado, al menos parpadeo de la defensa rival, aunque no sea el típico hombre veloz o el bateador que dará el hit a la hora buena, aunque esté sumido en un slump.

Francisco Lindor, campocorto

Quizás hay campocortos con números y jugadas espectaculares como Andrelton Simmons, ¨Candelita¨ Iglesias, Adeiny Hehcavarria, pero ¿más divertidos que Francisco Lindor? No, jamás.

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El puertorriqueño acentúa sus jugadas con una gran sonrisa de oreja a oreja. Mr. Smile, como le apodan, acompaña cada batazo y sus grades jugadas defensivas con entusiasmo y alegría que lo convierten en el alma personificada del clubhouse de la Tribu.

Los fans de él y Báez disfrutaron de verlos juntos en el WBC por Puerto Rico y fue una experiencia que jamás olvidaran. Otro nivel de exhibición.

Kevin Pillar, jardinero central

Acción. Riesgo. Pasión.

Pillar es el ¨superheore¨ de las Grandes Ligas. Con su estilo de juego esta dispuesto a arriesgar su físico desde el jardín central de los Azulejos de Toronto, como ningún otro.

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Es un show cada vez que los contrarios batean por el jardín, Pillar hace hasta lo imposible por capturar la bola y robarse jonrones. Lo distingue el talento para crear algarabía al aguarle la fiesta al bateador.

Bartolo Colón, lanzador abridor

Atrás quedaron los tiempos en los que Bartolo Colon soltaba puro fuero hacia el plato en Cleveland. Su definición corporal ya no es la de un atleta en forma, pero el “Big Sexy” es un show en cada salida a la lomita.

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Es esa mezcla de sorprendente agilidad, a pesar de los anos y el peso. Cada vez que Bartolo dispara un cuadrangular y trota las bases se convierte en uno de los momentos más ilustres del beisbol.

Aroldis Chapman, cerrador

Ver a un lanzallamas en el Yankee Stadium de este calibre es glorioso. Sale a terreno y se levanta la euforia y el asombro de ver al cubando soltar rectas, por lo general, en las 100 millas, una tras otra…tras otra.

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Chapman no come cuento, se para de manera desafiante, mira al bateador y consigue el ponche del out #27. Jugadas y jugadores con este ímpetu, carácter y entrega son las que mantienen el beisbol divertido.

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