¿En aprietos los Warriors?

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Los Warriors de Golden State son los monarcas de las pasadas dos campañas y los claros favoritos para ganar su tercer Campeonato en línea. Sin embargo, este año las cosas no van como de costumbre y comienzan las dudas de que Golden State pueda ganar el título. El miércoles en la noche, con la serie 3-1 a su favor, perdieron en casa 129-121 frente a unos Clippers que se convirtieron en una amenaza. Ahora la serie está 3-2 y regresa a Los Angeles este próximo viernes para el sexto juego. Nadie esperaba esta situación, esta serie debió ser una barrida o como mucho alcanzar el quinto partido. Pero, ¿están en aprietos los Warriors?

Posible fatiga mental y física

Son muy pocos los equipos que logran ganar campeonatos en tres temporadas consecutivas. Las razones son obvias, la fatiga física y mental que produce enfrentarse a tantos juegos de alta tension cada año, produce un desgaste natural en la química de los equipos. Los últimos en lograr esta gesta fueron los Lakers de Shaq y Kobe a principios de los 2000. Desde entonces nadie ha sido capaz de ganar tres campeonatos al hilo.

Este parece ser el caso de los Warriors, quienes no lucen tan dominantes como en años anteriores. Será la fatiga mental, serán los problemas en el camerino que disminuyeron la química del equipo en cancha o será que la liga evolucionó y está lista para enfrentar a los súper Warriors. Cualquiera que sea el caso, los campeones lucen más vulnerables que nunca desde que llegó Kevin Durant.

Mortal la salida de DeMarcus Cousins

Antes de la llegada de Durant los Warriors tenían la mejor banca de la NBA. Pero, con la llegada de KD eso cambió y el equipo tuvo que ajustarse a las nuevas realidades económicas del equipo. Esto les llevó a disminuir el talent de su banca, que fue sustituido por el alto nivel de sus jugadores titulares. Sin embargo, los Warriors mantuvieron como piedras angulares a Andre Iguodala y Shaun Livingston, jugadores excepcionales que producían muy bien para el equipo.

Este ya no es el caso, los años comienzan a pasarle factura a ambos y ya no lucen tan efectivos como en el pasado. Iguodala se mantiene defendiendo a un alto nivel, pero ya no tenemos las explosions ofensivas de los pasados años. Aparte de ellos, estos Warriors no cuentan con jugadores efectivos saliendo del banco. Esta situación se solucionaba con la entrada de DeMarcus Cousins, pues le ofrecía al equipo otro jugador de 20 puntos por juego. Ahora, con Cousins fuera por lesion, los Warriors lucen como un equipo con poca profundidad que depende demasiado de grandes actuaciones de Steph Curry, Kevin Durant y Klay Thompson. Este trio es capaz de cargarlos ofensivamente, pero ¿hasta cuándo?

Los Rockets los están esperando

El perder el quinto partido contra los Clippers solamente aporta a una cosa, a darle una ventaja adicional a los Rockets de Houston. El equipo de James Harden y Chris Paul tomó responsabilidad y eliminó al Jazz de Utah en cinco juegos, para adelantar a la próxima ronda y esperar al ganador de la serie entre Warriors y Clippers. Los Warriors deben ganar la serie contra los Clippers, pero le ha tomado más de lo que esperaban y eso les puede pasar factura en la próxima ronda.

Esta situación le Brinda varios días adicionales a Houston para descansar sus jugadores y para prepararse mejor para enfrentar a los Warriors. A estas Alturas del torneo cualquier ventaja puede ser crucial. Además, los Warriors se exponen a lesiones y a desgastar el estado físico de sus jugadores con estos juegos adicionales. Estamos en el punto en que los Clippers podrían estar forzando un séptimo y decisive partido, algo que nadie veía venir.

Los Warriors deben despachar a los Clippers en el próximo partido, pero su situación actual preocupa grandemente. Ya no lucen como el equipo dominante de los pasados años y se ven más vulnerables que nunca. Houston es una amenaza real y el equipo que salga de la Conferencia del Este también. Este año los Warriors no la tendrán tan fácil para repetir su campeonato y no debe sorprender a nadie que terminen eliminados, ya sea antes de la final o en la final. Pero, no debemos subestimar el corazón de un campeón.

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