Hoy es conocido por su grandeza como jugador estrella de la mejor liga del mundo. Uno de los más queridos por los fans y así quedó evidenciado al ser el jugador con más votos para el All Star de la NBA 2019, solo superado por LeBron James.

Sin embargo, pocos conocen la historia de la llamada ¨Bestia Griega¨, la misma tiene su origen hace 24 años al otro lado del Atlántico. Los padres de Giannis llegaron a Grecia en 1991 como inmigrantes ilegales en busca de un futuro mejor, lejos del que vivían en su natal Nigeria.

Comenzaron a trabajar como vendedores ambulantes o recogiendo naranjas en el campo. La madre se enfermó y el padre buscaba empleo en lo que fuera. El dinero era poco y no alcanzaba para mantener a la familia de cinco niños. Así que Giannis tuvo que salir a las calles para ganarse la comida. Bien dice el refrán hay que ganarse el sustento con el sudor de su frente no con el de al frente.

Así las cosas, junto a sus cuatro hermanos se iban a la cuneta a vender lo que fuera para conseguir unas monedas. ¨Siempre estábamos juntos en la calle, vendiendo juguetes, un reloj. Ganábamos 10 dólares y era bueno por ese día no nos moríamos de hambre y podíamos volver a casa¨, relató.

Thanasis, el hermano mayor por dos años, le decía: ¨Hagamos algo de nuestras vidas, así nunca tenemos que repetir esto de nuevo¨. Y lo hizo.

Del colegio al trabajo, sin tiempo para juegos. Una infancia dura, pero sin traumas. En esas largas horas en la calle luchando por sobrevivir se formó el jugador competitivo que vemos hoy.

¨Bueno, no voy a decir que fuera realmente malo, porque obviamente sí fue duro.  Tuve que hacer cosas, mis hermanos tuvieron que hacer cosas, para llevar comida a casa. Pero fue bonito. Eso nos ha hecho ser más trabajadores, trabajar más duro y si pudiera volver atrás no cambiaría eso de mi vida, porque ese momento de mi vida me hizo ser quien soy hoy en día. Haciendo esas cosas me hice más trabajador y me hice más realista y supe que estoy aquí para una misión”, expresó.

En los genes cargaba el deporte, pero no del baloncesto. Su padre fue futbolista profesional en Nigeria y su madre saltadora de altura. Pero él y Thanasis se enamoraron del básquetbol y no se resistieron. En sus comienzos, se tenían que compartir las zapatillas. Hasta que la vida cambió.

Spirtos Velliniatis, exjugador, recorría las calles y suburbios de Atenas en la búsqueda de talentos entre los inmigrantes que quemaban las canchas de cemento y rejas desvanecidas. Hasta que un día quedó impactado al ver a Thanasis.

“Lo vi caminando por la calle e inmediatamente supe que tenía los atributos físicos para jugar basquétbol. Pero no era sólo eso, él tenía inteligencia callejera”, señaló. Y no tardó en conocer a Giannis. Los siguió por dos años y, conscientes de su situación, les prometió que el básquet los podría sacar de la pobreza.

“Él nos daba dinero y no tenía. Tenía que pedir prestado para darnos a nosotros. Él nos amaba. No sé de dónde salía ese amor. Ni siquiera lo conocíamos”, recordó Giannis.

A Spiros le costó trabajo convencer a los padres, pero finalmente llevó a los hermanos al Filathlitikos. El club de la segunda división griega aceptó pagar a la familia 500 euros al mes para que los chicos no tuvieran que trabajar más en las calles. “Spiros es un gran hombre, como un segundo padre para mí. Creo que sin él, yo no estaría acá”, confesó el hoy jugador de los Bucks.

En su nuevo equipo, Giannis dejó las acrobacias callejeras y aprendió a leer el juego. Tuvo que trabajar muy duro y aprender a ignorar las críticas de sus compañeros. Si le preguntaban decía que era un pívot, aunque sabía hacer casi de todo. Reventaba aros con donqueos impresionantes y un buen manejo de balón. En 2012, una grabación de pésima calidad llegó a la oficina de Willy Villar, director deportivo del CAI Zaragoza. El hombre quedó estupefacto y se fue a la cancha del Filathlitikos para verle en vivo.

“Hicimos dos entrenamientos. El primero, de dominio de balón, movimientos en el poste y tiro. Lo hacía todo de 10 y quedaba ver si entendía el juego o era más un jugador tipo 3×3. Anotó 44 puntos y capturó ocho rebotes en un partido. Me empezaron a temblar las piernas y llamé al presidente. Había que ficharle enseguida y lo hicimos por cuatro años”, rememoró Villar. “Es un jugador del siglo XXII”, agregó.

El directivo aún recuerda los largos dedos del jugador de dieciocho años. Desde que empieza la muñeca hasta el final del dedo del medio hay 27 centímetros. “Esos dedos me parecían una pierna. Eran enormes, no los medimos, pero sí vi que eran algo fuera de lo normal. ¡Parecían raquetas de tenis! Y si a eso le añades la envergadura, es una máquina de taponar e intimidar”, apuntó Villar.

La fama de Giannis subió como la espuma. Sus videos en Youtube causaban el delirio en las redes sociales, los micrófonos pedían su testimonio y la alta plana de la NBA llegó a Grecia para ver que tanto brillaba la nueva joya europea. Danny Ainge (Boston Celtics), Daryl Morey (Houston Rockets), Sam Presti (OKC Thunder), entre otros, intentaron mover ficha por él. En unos meses pasó del anonimato al draft de la NBA. Giannis solo alcanzó posar con la camiseta roja del CAI.

Los Milwauke Bucks lo seleccionaron en el puesto número 15. Su elegante traje de dos piezas desencajaba con su cara de adolescente estupefacto. Era un niño en cuerpo de hombre. Cuando su primer entrenador en la NBA, Larry Drew, vio su habilidad por televisión calculó que medía 1,85 mts. Se quedó corto por más de veinte centímetros. No podría creer que alguien con esa altura dribleara así el balón.

Giannis entró rompiendo marcas. Con 19 años y doce días se transformó en el titular más joven en la historia del equipo de Wisconsin. “Algún día se lo contaré a mis nietos”, comentó. En su primer año creció cinco centímetros y aumentó su cuerpo delgado con largas horas de gimnasio. No se cortó ante arenas repletas ni millones de personas siguiéndole el paso por televisión. Jugaba en las brillantes canchas de la NBA como si estuviese jugando con su hermano en el barrio bravo en que crecieron. Volcadas resonantes, asistencias de lujo, tapones por doquier. Carmelo Anthony, Dwight Howard o Kevin Garnett quedaron posterizados bajo su enorme figura.

Con la billetera cargada no perdió la cabeza. La vida lujosa de los súper atletas no tenía lugar en una cabeza en la que tiene muy presente los días en que no había qué comer. Se compró un Play Station 4 para no sentirse tan solo en su apartamento, pero a los pocos días lo invadió la culpa por haber gastado 400 dólares en algo así y se lo revendió al asistente del equipo, Nick Van Exel. Guardó ese dinero para la llegada de su familia, un mes más tarde. De los dos millones de dólares de su contrato, trataba de no tocarlos y se las arreglaba con los 190 dólares diarios que la franquicia le daba como viático. Para amueblar su departamento, le tuvo que pedir prestado a sus compañeros de equipo.

Solo la fama obtenida le permitió dejar de ser un fantasma en Grecia.

En 2014, Jason Kidd abandonó la banca de los Nets y fichó por Milwaukee, en gran parte, para poder dirigir al griego. Desterró la figura clásica del base y le ordenó tomar la iniciativa y hacer el desequilibrio. Por su estatura para la posición, algunos lo comparan con “Magic” Johnson.

Giannis se ha hecho casi indefendible. Es el motor del equipo y ha hecho que la ciudad vuelva a creer en una escuadra que estaba empantanada.

“Hay jugadores especiales con los que nos encontramos: LeBron James, Kobe Bryant, Michael Jordan. Hay jugadores diferentes que son raros y creo que Giannis es una de esas especies de jugadores únicos que no son comunes, que seremos capaces de disfrutar por mucho tiempo”, manifestó Kidd sobre su dirigido.

Es el niño emigrante de Nigeria que sobrevivió al racismo y a la pobreza en Grecia para materializar su sueño. Giannis es el resultado de esfuerzo y trabajo sin EXCUSAS. La carencia fue su motivación y hoy nos da una lección de inspiración. ¡Lo imposible está en la mente!

Para la figura de los Warriors, Kevin Durant: “Es todo fuerza. Nunca he visto a nadie como él. Podría convertirse en el mejor jugador de la historia si él quisiera. Es mi jugador favorito”.

Giannis no se lo cree. Trabaja duro y no hace grandes promesas. Continua con el lema que tenía en las calles de Grecia: “Día a día”.

La cancha donde practicaba Giannis de niño e inspiración de la futura generación esta pintada con una imagen suya.
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